Para una casa normal se instalarían 1 o 2 calentadores solares de unos dos metros cuadrados en forma de tragaluz.
El sistema es sencillo, se basa en hacer pasar el agua por estos calentadores para luego almacenarla una vez caliente en tanques térmicos, que la mandaría al calentador eléctrico o de gas, los cuales no se prenderían porque el termostato detectaría el agua caliente.
En el caso de que halla un día demasiado nublado, este mismo termostato notaría la presencia de agua fría, arrancando automáticamente el antiguo calentador. De esta manera
puedes ahorrarte hasta un noventa por ciento en el consumo de gas de su vivienda.

Claro está que para la instalación hay que disponer de un área suficiente y, con preferencia a que su orientación sea hacia el ecuador, así nos aseguramos que su exposición con el sol sea lo más prolongada posible dado a que el sol saldría y se ocultaría de lado a lado. Esto es ideal para casas de tejados planos.
Si queréis optar por energías renovables y ahorraros un dinero con su
alta rentabilidad, podeis contactar con alguna empresa de venta y montaje y
en poco tiempo veréis amortizada la instalación.